Piensa en un artista, ahora imagina que tienes que colorear un dibujo de él con un color, representarlo con un elemento y añadirle un animal o frase. Es precisamente esta capacidad de ser identificado, posicionado y reconocido por sus audiencias lo que, en la industria del marketing y la comunicación, conocemos como branding.
El branding es el proceso de otorgar significado a productos y servicios al moldear una marca en la mente de los consumidores.1 Pero más allá de los logos o slogans, este concepto solo sirve de base para entender cómo las personas pueden también convertirse en su propia marca.
El personal branding toma esa misma lógica y la aplica al individuo: un artista construye “eras” a través de sus canciones, sonidos y narrativas para definirse, diferenciarse y conectar con su audiencia. Así como una marca usa colores y mensajes coherentes para fidelizar, el creador cuida cada detalle de su imagen personal para transmitir valores, generar confianza y consolidarse como referente.
Aunque el objetivo del ´personal branding´ es posicionar a largo plazo a las personas, sus valores e identidad, en la actualidad los artistas han apostado por generar un rebranding en sus posicionamientos a través de eras transitorias. Con ellos buscan conectar con su público desde una red de signos y unidades culturales que crean una experiencia personal, fortaleciendo el vínculo entre artista y audiencia.
Karol G, la reina del personal branding
Pongamos un ejemplo: Karol G. Aunque ese no es su nombre real, ha posicionado su seudónimo como parte central de su identidad artística. En 2019, a través de su música y narrativa visual, se le conocía como la “Bebesita”, un apodo que reflejaba sensualidad, amor romántico y dulzura. Tonalidades azules, elementos marinos y ritmos urbanos definieron esta etapa, representada en su álbum KG0516.
Cuatro años después, la artista colombiana dio un giro completo. Cambió los colores azules por rosas, y la narrativa sentimental por una de empoderamiento y autonomía femenina tras una ruptura. Esta transformación emocional atrajo a nuevos seguidores que se identificaron con el mensaje. Así, su comunidad creció y se fortaleció, conectando con una versión más madura y segura de sí misma.
Finalmente, nació una nueva era:
Tropicoqueta. Esta etapa se caracteriza por tonos naranjas y beige, con plantas y elementos tropicales. Según la artista, esta estética busca evocar sus raíces latinas, esos sonidos y géneros con los que creció. La narrativa ahora es una celebración de la identidad cultural compartida con su audiencia, mostrando cómo evoluciona junto a ella.
Esta construcción de identidad no es exclusiva de Karol G; artistas como Bad Bunny, Taylor Swift o Beyoncé también utilizan eras para reforzar su posicionamiento y conectar emocionalmente con su audiencia.
Estas transiciones son estrategias poderosas de personal branding que, desde las Relaciones Públicas, permiten contar historias coherentes, auténticas y memorables que fortalecen la relación entre figura pública y público.
¿Qué debe tener un buen personal branding?
- Identidad y estética coherente: Define una identidad visual (colores, tipografías, símbolos) y una estética general que te represente de forma consistente a través de todas las “eras” y canales.
- Narrativa clara y emocional: Construye una historia auténtica que conecte con tu audiencia, mostrando su evolución, crisis y reinvención a través de un storytelling emocional. Asegúrate de tener valores y mensajes clave que se repitan consistentemente.
- Contenido estratégico y de valor: Ofrece contenido que aporte, emocione o provoque, y no solo promocione. Considera siempre a quién te diriges y, sin dejar de ser tú, busca las maneras de conectar según el canal en el que te encuentres.
- Evolución intencional: Si cambias de “era“, que sea con una razón emocional, creativa y estratégica que lo sustente, manteniendo siempre la coherencia emocional y estética de tu marca.
En The CloseUp Company creemos que construir una marca personal va más allá de contar historias, implica serlas y vivirlas: pasar del storytelling al storybeing. Desde la agencia, podemos acompañar a marcas, voceros y líderes de opinión en la creación de eras auténticas que reflejen su esencia, conecten emocionalmente y evolucionen con su audiencia, tal como lo hacen los grandes referentes de la música.En un entorno donde cada detalle comunica, construir una marca personal va más allá de tener una buena historia: implica habitarla, sostenerla y evolucionar con coherencia. Así como los artistas viven cada era con intención, autenticidad y estrategia, quienes desean posicionarse deben preguntarse con honestidad: ¿estás construyendo una marca personal que solo se cuenta o una que realmente se vive?
– Luis Hernández



